Quien abrió fuego fue el primer ministro canadiense, Mark Carney, con un discurso que, más que ser la maravilla que decían comentaristas y medios de comunicación, me pareció una declaración cínica y del todo todo interesada, dijo: estamos ante una ruptura, no una transición del orden mundial, las instituciones multilaterales están en riesgo (ONU, OMC, COP), el mundo basado en reglas, ese que las potencias nunca respetaron, ya desapareció, por tanto, las naciones deben desarrollar autonomía estratégica y, sobre todo, unirse para no negociar uno por uno, sino en conjunto. Por todo lo anterior, exhortó a las “potencias medias” a unirse porque “si no tienen un lugar en la mesa, estarán en el menú”.
¿Qué tiene de nuevo? Pues que coincidió con el discurso que Vladimir Putin, presidente de Rusia, lleva pregonando hace casi 20 años: el orden internacional occidental no se aplica a todos, justifica el abuso y está obsoleto. ¡Vaya novedad! Lo que sí es novedoso, es el cinismo para reconocerlo y, sobre todo, el que invite a “potencias medias”, a unírsele para que Canadá (y Europa), no pierdan su lugar en la mesa, pero ¿por qué las demás naciones habrían de seguirlo si apenas hace unos años, cuando tenía su lugar asegurado, no tenía empacho (literal), de que nosotros fuéramos “el menú”?
El escándalo “del rompimiento del orden mundial” tiene dos confusiones. Primera, no es ninguna novedad, diversos especialistas hace años lo vienen analizando, que muchos se acaben de enterar; no cambia la realidad. Segunda, que lo sucedido en Davos no fue la ruptura del viejo orden mundial, sino la ruptura de la “alianza atlántica”, es decir, de la alianza entre EU y Europa (junto a sus otros aliados: Canadá y Reino Unido), con que se gobernó el mundo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial (2GM). Ese fue el choque que se dio en el Foro Económico “Mundial” de Davos, y aún está por verse hasta dónde llega esa ruptura.
Cuando Estados Unidos gana la Guerra Fría (pelea entre Comunismo, contra Capitalismo), a inicios de los años 90, queda como potencia hegemónica, única súper potencia y empieza la era del mundo “unipolar”. Sin embargo, decide mantener su alianza atlántica con Europa y en lugar de desaparecer la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que ya no tenía sentido pues su finalidad había sido combatir el comunismo, lejos de ello, la hace más grande, integra a más países y acorrala a Rusia, ampliándola hasta sus fronteras (de ahí el conflicto en Ucrania). EU mantiene esa alianza con Europa y aliados como Canadá, Reino Unido, Japón, Australia, Corea del Sur, (la anglósfera), pero en realidad quien gobierna es él sólo, aunque con el aval y connivencia de la “comunidad internacional”, esa cuarentena de países “aliados”.
Sin embargo, en febrero de 2022, con la invasión rusa de Ucrania, Larry Fink, el CEO de BlackRock, la mayor administradora de fondos y activos financieros del mundo, declara el fin de la globalización. Días antes de ese mismo febrero, China y Rusia habían firmado una “alianza sin límites”, así que los bandos habían quedado bien definidos y el rompimiento del orden mundial unipolar, pues más. De ahí ese “fin de la globalización”, que en realidad era el fin de la era unipolar, el fin del orden internacional donde los EU tuvieron el dominio hegemónico.
Hay que recordar que desde el inicio de este siglo, la unión de potencias emergentes en grupos como los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), han ido formando una muy incipiente, pero como sea, nueva arquitectura política y financiera global, pues cuentan con su propio banco de desarrollo y comercian en sus propias monedas, saliéndose, en los hechos, del sistema internacional regido por EU y el dólar.
Este despegue tecnológico, militar, económico y político de potencias asiáticas (China, India, Rusia), se ha dado a la par del declive tecnológico, militar, económico, político, y hasta demográfico, de las potencias occidentales (Unión Europea, Reino Unido, Japón), lo que provocó un nuevo orden mundial de facto. Basta con señalar el último reporte del Fondo Monetario Internacional (FMI) que pone dentro de las 10 economías más grandes del mundo a China en segundo lugar, delante de Alemania, a India en 5º lugar, arriba de Reino Unido, y a Rusia en 9º, antes de Canadá….
Así, los BRICS llevan años solicitando un ajuste en el andamiaje institucional internacional, desean los organismos internacionales reflejen el peso de cada país en la actualidad. En particular, han solicitado la reforma de la ONU y su Consejo de Seguridad, en donde potencias como India buscan su lugar, ¿y porqué no habría de tenerlo si cuenta con mayor economía, ejército y tecnología que Francia o Reino Unido? Basta señalar en 2023 India se convirtió en el cuarto país (EU, Rusia, China), en llevar una misión espacial a la luna, ¡y la primera en hacerlo en la “parte oscura”!
De tal suerte que el “orden mundial” lleva años colapsado. Aquel orden internacional “basado en reglas”, reglas que, como dijo Carney, las potencias no respetaban. El orden regido por EU y avalado por sus aliados de Europa y el G7, en los hechos ya ha terminado, pero con el regreso de Trump a la Casa Blanca, el enfrentamiento entre EU y Europa, Reino Unido y Canadá incluidas, se ha exacerbado pues incluye un tema que en sí mismo merecería un artículo: me refiero a la división cultural que los contrapone.
Mientras Europa, Canadá y Reino Unido son globalistas, Trump es soberanista. Esto es, los primeros insisten en su práctica misionera de convertir a todas las naciones del mundo a la religión de la democracia liberal y su visión (y aplicación) de los derechos humanos; Trump ha decidido EU debe renunciar a esa misión. Mientras los primeros desean profundizar la doctrina de la economía sin intervención estatal (desregulada) y verde, Trump está decidido a que su gobierno debe intervenir para reajustar y Hacer Grande a América Otra vez (MAGA), incluidas las energías fósiles. En tanto Europa, Canadá y Reino Unido, pretender imponer una visión del mundo donde no sólo las fronteras desaparezcan, sino también los sexos y la identidad de género, Trump hace ajustes para fomentar la familia tradicional y elimina toda política de género a nivel internacional (fin USAID) y nacional (movimiento Woke).
La retirada de EU de 66 organismos multilaterales, y antes, la cancelación de la USAID, agencia estadounidense que colaboraba con la ONU para ayuda alimentaria pero también en promover el movimiento LGTB en todo el orbe, son movimientos anti globalistas, se acabó, Estados Unidos ya renunció y finiquitó oficialmente en Davos, la globalización del periodo unipolar. En mi muy poco humilde opinión, la ´retirada del mundo por parte de EU´ se debe principalmente a tres motivos: uno, el papel de policía del mundo la ha desgastado hasta casi quebrarla. Dos, ha decidido aceptar el mundo ha cambiado y ya no puede (ni quiere), gobernarlo solo. Debe aceptar la preminencia de otras dos potencias: China y Rusia. Tres, la vieja alianza atlántica ya no le sirve. Ni le aporta, ni le importa, ni coincide con su concepción del mundo.
A finales de noviembre el gobierno de EU emitió la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf) y este año la Estrategia de Defensa Nacional (https://prod-i.a.dj.com/public/resources/documents/2026-NATIONAL-DEFENSE-STRATEGY.pdf), en las cuales se alcanzaría a ver su decisión de cohabitar con China y Rusia. EU ha decidido una estabilidad estratégica con ambas potencias, que, como dijimos, se habían unido oficialmente desde 2022, lo que cambió la correlación de fuerzas global. En dichas estrategias EU decide “concentrarse” en el hemisferio occidental, así como mantener una “alianza” global con Rusia y una relación de competencia económica con China, pero sin confrontación militar.
Todo lo anterior explicaría porqué la inmovilidad de Rusia y China en Venezuela, en Panamá (donde el Tribunal Supremo ya avaló quitar a las empresas chinas los dos puertos de entrada y salida del Canal) y en Groenlandia. Bueno, en este último caso, en plena pelea entre Trump y los europeos, Vladimir Putin declaraba que era posible Dinamarca la vendiera pues ya en 1917 había vendido las Islas Vírgenes a EU, ¡y hasta un precio de mil millones de dólares le puso!, jajaja. Otra muestra de que la confrontación en Davos, no se trató de un rompimiento del orden global, sino de una pelea entre occidentales, entre antiguos aliados. ¿Trump peleó con China, India o Rusia? ¡No! La disputa era entre líderes de este lado del mundo.
Europa se juega su futuro en Groenlandia, aunado a la pérdida de su lugar en la hegemonía global, perder esta isla la dejaría sin recursos naturales estratégicos, así como fuera de la mayor ruta comercial de este siglo. Aunque como dijimos, la ruptura (y confrontación con EU) está por verse, porque, en primer lugar, Europa, Canadá y Reino Unido, parecen no tener ni las agallas ni fortaleza suficientes para hacerlo y, segundo, EU les quiere quitar el estatus de aliados, pero no quiere “soltarlos”, eso implicaría China pueda rescatarlos. Sólo hay que ver las recientes visitas de los primeros ministros de Canadá y de Reino Unido y, en general, su nada disimulada desesperación en la búsqueda de nuevos aliados.
EU se ha retraído a “su hemisferio” y lo ha hecho con una fuerza descomunal, porque el hecho de que deje de ser la única súper potencia, no le resta ni un ápice de fuerza. De ahí su deseo de recuperar el Canal de Panamá, Venezuela y, en general, todo el continente americano. En dichas estrategias un objetivo es sacar de aquí a otras potencias, así como asegurarse los recursos naturales que le den viabilidad. Porque entendamos, la convivencia entre las tres potencias no significa un acuerdo de reparto fácil y sin hostilidades, no han firmado un acuerdo para ser la familia feliz, se trata de una convivencia estrictamente necesaria pues todas tienen la fuerza militar para contenerse o para destruirse mutuamente.
Este acuerdo de facto no significa el fin de los roses y los intereses cruzados, ¿Rusia y China permitirán Cuba termine igual que Venezuela? Difícil que así suceda, consideremos Cuba sí es integrante de los BRICS. ¿EU permitirá China le pase por encima en la carrera económica y tecnológica? Para nada, al contrario, está ajustando su maquinaria para regresar por sus fueros. Sólo hay que ver el Memorándum de entendimiento que EU acaba de firmar con múltiples países sobre “minerales críticos” para evitar la “peligrosa dependencia” de países extranjeros (China produce el 85% de tierras raras del planeta y amagó a EU con prohibir su venta a empresas de ese país si insistía con sus mega aranceles, lo que dejaría a la Unión Americana sin chips no sólo para celulares o computadoras, sino también sin microprocesadores para su industria bélica).
En donde sí parece imposible EU avance, es en Irán, para China y Rusia es un aliado geopolítico clave. Para China es fundamental como paso de su nueva Ruta de la Seda, para Rusia, Irán equivale a la línea roja que es Ucrania, pero en medio Oriente. Aunado a este juego tripartita, hay que entender que las potencias medias (Arabia Saudita, Turquía, Brasil, India, etc.), no necesitan el llamado de Marc Carney para pelear su lugar en el orden mundial y, además, no están dispuestas a aliarse a ninguno de los bandos, por lo que el mundo multipolar se va instalando cada vez más.
Así que el “caos” que vimos en enero no es más que el escandaloso crujir con el que se va asentando el nuevo orden mundial. Y ojalá siga así, crujiendo, pero sin quebrarse. Pero bueno, los dejo porque ya se me fue un mes y aún no empiezo con mis propósitos de año nuevo. ¡Feliz 2026!
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