Decidido a tomar unos días de descanso, alargué las vacaciones de fin de año lo más que pude, hasta que de pronto, tres días antes del Día de Reyes, supe el presidente de Venezuela había sido secuestrado y ya iba en camino a EU para ser procesado. No salía de mi pasmo, ni mi cuerpo de su firme decisión de seguir en posición horizontal, cuando me entero en Irán había, otra vez, grandes manifestaciones contra el régimen y EU las alentaba diciendo “el apoyo iba en camino”. Luego vino la retirada de EU de 66 agencias internacionales, algunas del sistema ONU que él mismo había creado. La amenaza contra Groenlandia; militares europeos desembarcando y aviones de EU en camino. Mientras me preparaba el último café ´decembrino´, se vino todo el escándalo del Foro de Davos, donde a pesar del frío, el primer ministro canadiense, un tal Mark Carney, calentaba el ánimo arengando a todas las “potencias medias” a unírsele para “tener un lugar en la mesa”, o, de lo contrario, "estarían en el menú”.
Total, que el mundo nunca para, y como tampoco me puedo bajar, me arranqué del sofá y aquí vamos.
La madrugada del sábado 3 de enero un equipo de fuerzas especiales de EU, atacó varias instalaciones militares de Caracas, capital de Venezuela, en un operativo relámpago, en donde además de la sorpresa, utilizaron guerra cibernética para desactivar celulares, internet, luz eléctrica y radares, entraron al búnker del presidente Maduro, en Fuerte Tiuna, el complejo militar más importante del país y donde vivía el presidente. Fue sacado él junto a su esposa Cilia Flores, importante activista del movimiento chavista, y en pocas horas ya iban en un vuelo rumbo a EU para ser presentados ante la justicia estadounidense.
Por más esfuerzos que uno hiciera esa fue prácticamente toda la información que se supo durante esos días. Claro, el acoso contra Venezuela llevaba meses, primero atacando lanchas en las que supuestamente se transportaba droga que iba a EU, después, la acusación de Maduro de ser líder del desconocido Cártel de los Soles y, por ello, acusado de “narco terrorista”. Hace semanas, la llegada de buques y barcos de la marina estadounidense y la “incautación” (robo, decía Maduro) de buques petroleros. Aunque como todos sabemos, el encono del vecino del norte tenía más de dos décadas, particularmente desde que llegó al poder el excomandante Hugo Chávez, quien en 2002 pudo librar un golpe de estado. ¿El motivo? ¿Democracia? ¿Derechos Humanos? ¿Elecciones libres? Pues sí, aunque llamó la atención el presidente Trump dejara todo ese discurso de lado en los últimos días para centrarse en el motivo de siempre: las reservas de petróleo más grandes del planeta.
Como todos pueden recordar, la sorpresa fue brutal, pero el desconcierto posterior, igual. ¿Cómo fue que meses de dimes y diretes habían terminado tan rápido? ¿Por qué no hubo resistencia del ejército o del pueblo venezolano, que semanas antes había sido armado? ¿Por qué los únicos muertos fueron los 32 integrantes el cuerpo de élite del gobierno cubano, escolta personal de Maduro, llamados Avispas negras? ¿Por qué no sirvieron, funcionaron o fueron utilizadas las defensas antiaéreas rusas que tenía el gobierno venezolano? ¿Por qué China durante muchos días, el apoyo que dio al régimen venezolano sólo fueron litros de saliva en abundantes conferencias de prensa en las que no se cansó de condenar, reprobar y censurar los hechos, pero nada más, cuando el 70% del petróleo venezolano lo compraba China y era pagado en yuanes?
Trump, exultante, y no era para menos, dijo la operación había sido un éxito, que nadie volvería a burlarse de los EU y que ellos estaban “a cargo de Venezuela”. Dos días después, la vicepresidenta Delcy Rodríguez, ante la ausencia de Maduro, juramentó como presidenta frente la Asamblea nacional y, acto seguido, realiza un muy fuerte discurso, diciendo no descansarán hasta que regrese al “presidente Maduro”. Pero horas después, en un mensaje de X, baja muchísimo el tomo y se dice dispuesta a negociar con EU.
Ante la duda y falta de claridad, han corrido rumores respecto que Delcy Rodríguez traicionó a Maduro, otros dicen, Maduro traicionó al pueblo de Venezuela y pactó su entrega. Un día sí y otro también, la presidenta interina concede cosas a EU (liberación de presos políticos, una reforma energética para reactivar la industria petrolera, ¿dará el petróleo a EU?), pero sólo para después, pronunciarse en contra y decir que: “ya basta de que EU dé órdenes”, lo que provoca que Trump o Marco Rubio, el secretario de Estado, la amenacen, ¿entonces?
En pleno proceso de estupefacción, nuestros celulares, televisores y, en general, todas nuestras pantallas se llenaron de noticias sobre que “las graves”, “masivas” y “enormes” protestas contra el gobierno de Irán se habían encendido, sobre todo, (siempre según los medios de comunicación occidentales), por la brutal represión del régimen iraní que había asesinado a, y empezó el baile de cifras; “cientos”, más dos mil, más de tres mil y la cifra llegó hasta cerca de seis mil.
El gobierno iraní acusó a EU e Israel de estar detrás de las protestas, las cuales eran legítimas, pues la situación económica es muy difícil, entre otras cosas, por las sanciones y bloqueos económicos que EU le ha impuesto a Irán durante décadas, pero que dichos países estaban aprovechando para desestabilizar el gobierno y que no estaban dispuestos a tolerar la injerencia extranjera. Y efectivamente, el gobierno iraní aprendió y eliminó a cientos de manifestantes, aunque, a decir verdad, también circularon imágenes e información de cómo muchos de los supuestos manifestantes, en realidad eran personas que atacaban instalaciones gubernamentales y algunos estaban armados, pues fueron asesinaron alrededor de 200 policías.
A pesar de las declaraciones de funcionarios estadounidenses, diciendo a la población que este era el momento de levantarse y que ellos enviarían apoyo, éste no llegaba, hasta que hace tres días, llegó una flota de la marina cerca de Irán, a lo que ellos han respondido que “tienen el dedo en el gatillo” y han mostrado el despliegue de su fuerza naval, así como cerrado su espacio aéreo y tomado medidas para estar listos ante un posible ataque.
Durante décadas, Israel, aliado de EU en la región, e Irán, han peleado subrepticiamente y mediante grupos instalados en otros países (Irán con Hezbolá en el Líbano, con Hamás en Palestina y los Hutíes en Yemen), Israel apoyando a los Kurdos que viven en Irán y los cuales son una etnia distinta confrontada con el gobierno, así como a grupos opositores al régimen iraní. Irán ha sido el mayor obstáculo para que Israel sea la potencia que controle y “gobierne” esa región del medio oriente, de ahí el tremendo encono entre ambos países, además de que ambas naciones son apoyadas por grandes potencias rivales: Israel por EU, e Irán, por Rusia y China. ¿Se atreverá EU a atacar a Irán? Quizá las graves implicaciones geopolíticas son lo que ha demorado el ataque.
Pero donde EU sí no tendría injerencia de ninguna potencia rival, sería en Groenlandia. Quizá por ello decidió presionar al máximo para que le sea vendida. Tampoco se trata de una intención nueva, desde que regresó al poder hace un año, el presidente Trump declaró su deseo de adquirirla, pero quizá aprovechando el “efecto Venezuela”, decidió era el momento. En realidad, las tímidas declaraciones de Dinamarca, el reino dueño de la isla, así como de sus pares europeos, no convencían a nadie de que estuvieran decididos de llegar a la confrontación militar con su aliado por defender la propiedad. Como sea, además de Dinamarca, Francia, Noruega y Reino Unido, Alemania envió un grupo de 15 militares que salieron corriendo 48 horas después de haber llegado, una vez que Trump amenazó con aranceles. ¿Ven por qué nadie tomaba en serio la confrontación?
¿Cuál es el motivo del deseo de la anexión? La seguridad nacional. EU ha dicho la necesita para mantenerse a salvo y, entre otras cosas, para prevenir este “pedazo de hielo” (Trump dixit), no caiga en manos de Rusia y China. Lo cual tampoco es falso, pues dichos países, más Rusia, lleva la delantera en la construcción de una ruta marítima que pase por el norte de Europa, reduciendo tiempo y costos de traslado de la mercancía mundial que hoy va de un continente a otro por el medio oriente. Instalaciones, puertos, radares y rompehielos nucleares rusos están en marcha hace algunos años, así que, o EU se apresura a entrar en el juego, o deja de dominar las rutas del comercio internacional.
¿Dónde sería la cita para la confrontación final? En el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, el 19 de enero. Ahí se verían la cara, frente a frente, Europa con Estados Unidos. ¿Qué sucedió? Eso es lo que veremos en la siguiente entrega.
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